¿Por qué el dinero no me alcanza?

¿Por qué el dinero no me alcanza?

Martin trabaja en una oficina realizando tareas administrativas desde hace 4 años, es soltero, alquila un pequeño departamento en el centro y sale a bailar todos los fines de semana, hace 2 años que quiere mudarse a un lugar más grande pero el presupuesto no le alcanza.
Rosa es pensionada, vive sola desde hace 2 años, no tiene familia y pasa la mayor parte del tiempo viendo las noticias como forma de distracción ya que apenas logra llegar a fin de mes con suficiente dinero para comer 3 veces por día.
Raúl es contador, se recibió hace 10 años, tiene su estudio propio donde trabaja junto a su asistente, tiene esposa y 2 hijas, alquila una casa y maneja el mismo auto desde hace 15 años, quisiera cambiarlo pero las deudas de las tarjetas de crédito se comen todo lo que gana.
Sandra es Médica, trabaja en una clínica privada, hace guardias de 24 horas todas las seman y trabaja horas extras para llegar a fin de mes, está casada hace 4 años y no tiene hijos.
Todas estas personas, a pesar de vivir en contextos tan diferentes, ganando cantidades de dinero que van de los $350 a $2000 dólares por mes, viven una realidad común a la gran mayoría de la población: el dinero apenas y les alcanza para transitar cada mes con tranquilidad. Cualquier gasto fuera del presupuesto podría desequilibrar toda su vida y pensar en ahorrar es una utopía. Pero, ¿Cómo es posible que personas con distintos grados de educación, de diferentes barrios y profesiones, con familias compuestas por integrantes totalmente diferentes, todas ellas tengan el mismo problema? Tanto el empleado que acaba de comenzar a trabajar en una empresa, el profesional que lleva años en un puesto alto, el trabajador independiente que tiene su propia oficina y aquellos que viven de su jubilación comparten esta sensación de no ganar lo suficiente para “vivir bien”; pareciera que no importa cuanto se gane, jamás es suficiente.
Ahora, lo curioso de estos personajes es que constantemente se los escucha quejarse de su situación económica con tanta intensidad que no logran salirse ni un momento de la vorágine de sus vidas para tomarse unos minutos y pensar seriamente una solución a sus problemas. ¿Cómo esperar que algo cambie entonces?
Por otro lado hay también individuos que sí buscaron una solución, pero sólo encontraron explicaciones irreales sobre el mundo. Se conformaron con discursos que sólo generan frustración: “El dinero no me alcanza porque no tengo un título Universitario” (a pesar de la gran cantidad de profesionales que luchan por conseguir un trabajo y todas las personas que sin haber ido a la Universidad ganan grandes sumas de dinero), “El sistema no lo permite” (a pesar de todos los casos de personas que han logrado escalar en la pirámide social), “Los empresarios son todos unos capitalistas codiciosos que se aprovechan de los trabajadores” (a pesar de la existencia de empresas que pagan sueldos que superan por mucho la media y ofrecen oportunidades enormes de crecimiento), etc. Toda respuesta que explique mis problemas económicos como algo externo sobre lo cual no tengo control entran en esta categoría.
Yo también tenía mi propia explicación personal acerca de mi desastrosa situación financiera hasta que un juego de palabras me hizo tomar consciencia de otras realidades.

 

¿Por qué el dinero no me alcanza?

Porque yo soy más rápido que él.


La respuesta es tan simple que incluso cuesta aceptarla, pero si me permitís profundizar un poco en esta explicación vas a darte cuenta que esas palabras engloban muchas cosas.
Comencemos con una concepción general de la relación que solemos tener con el dinero. Podríamos decir que una imagen compartida por la gran mayoría de trabajadores se puede describir como una carrera en la cual el dinero siempre está adelante y yo corro con todas mis fuerzas para alcanzarlo. Con mucho esfuerzo logro tomar un poco, pero quedé tan cansado de la carrera que necesito descansar y utilizo todo lo que gané para recuperarme y poder seguir en carrera. Mientras esto sucede el dinero siguió avanzando y para alcanzarlo tengo que empezar a correr otra vez, quedando atrapado en un ciclo sin fin. Y si bien esta escena es aceptada por la gran mayoría como algo cierto, también lo es la pregunta ¿Por qué el dinero no me alcanza?, pregunta que expresa una relación inversa, en la cuál es el dinero el que no logra acercarse a mí. Esta cuestión llamó mucho atención y luego de un extenso análisis interior empecé a ver las cosas de otra manera y de ahí la respuesta El dinero no me alcanza porque yo soy más rápido que él.
En la carrera de la vida el dinero es un objeto inerte y sin consciencia, en cambio yo como ser humano, ser consciente de sus acciones, soy el que realmente avanza con cada minuto de vida que transcurre. Soy yo el actor de este juego y el dinero el objeto, no al revés. El dinero fluye desde y hacia todas partes constantemente por acción humana, él es una creación nuestra y sin nosotros no tiene significado. No son los billetes los que se alejan de nosotros, somo nosotros quienes nos alejamos de ellos. ¿Cómo es esto posible? Cuando trabajamos, lo que estamos haciendo es concentrar energía en algo en particular, sea brindar un servicio, fabricar un objeto o trabajar en una oficina. Esa energía concentrada tiene un valor que medimos en dinero.
El invento del dinero, a pesar de parecer una maldición para algunos, es realidad el resultado de una necesidad social. ¿Cómo podríamos establecer cuántas manzanas equivalen a un televisor o cuánta sal es justo recibir por una hora de trabajo? Los hombres y mujeres tenemos tantas necesidades diferentes que encontrar una forma de intercambiar bienes y servicios de manera cómoda mediante el trueque es algo sumamente complicado.
Entonces, retomando nuestro análisis, al trabajar yo concentro energía que intercambio por dinero, que luego intercambio por productos y servicios. Primero atraigo dinero hacia mí y luego lo alejo al gastarlo. Y aquí es donde está la raíz de nuestros problemas con el dinero: gastamos todo o incluso más de lo que ganamos en cosas que realmente no necesitamos.

¿Cómo es posible gastar más de lo que gano? Pidiendo préstamos y utilizando tarjetas de crédito, que básicamente son pequeños préstamos. La trampa de los préstamos es muy peligrosa, ya que si no me alcanza con lo que gano mensualmente, ¿Cómo voy a hacer para pagar todos mis gastos el próximo mes y además cancelar los préstamos que haya solicitado? ¿Pidiendo más dinero prestado acaso? ¿Incrementando mi deuda mes a mes hasta que me aplaste?
Entonces, nuevamente pregunto ¿Por qué el dinero no me alcanza? Porque yo soy más rápido que él, voy a tal velocidad que no le doy tiempo a acumularse, lo consumo todo apenas tengo un poco en mis manos.
La metáfora de la carrera con el dinero, donde él avanza más rápido que yo, es una historia que no concuerda con la realidad aunque exprese nuestros sentimientos de forma correcta. Que sintamos algo, no quiere decir que eso sea realmente de ese modo. Todos hemos experimentado situaciones en las cuales creamos historias mentales (“Debe estar con otro/a”, “Seguro le pasó algo algo, tengo que llamar a la policía!”, “Me duele la cabeza, debe ser algo grave”) que parecen realidades hasta que una confrontación con el mundo real las hace desaparecer. Una metáfora más acertada sería una en la cual nosotros somos una especie de máquina hambrienta de consumir que avanza constantemente utilizando dinero como combustible para satisfacer una necesidad de consumo interminable.
Existe la creencia de que hay un punto en cual podemos tener tanto dinero que será imposible gastarlo todo. Sin embargo esta situación no existe. No importa la cantidad de dinero que tengas, sino sabes administrarlo podés perderlo TODO. De esta afirmación existen como ejemplos una innumerable cantidad de casos de famosos que se hicieron millonarios y lo perdieron todo, pero no es necesario investigar a otros, simplemente haciendo un pequeño viaje reflexivo podemos vernos a nosotros mismos en una época en la cual creíamos que ganando lo que hoy ganamos íbamos a tener más que suficiente. Y sin embargo, a medida que sube nuestra ganancia, suele subir nuestro consumo. Y si bien esta es una tendencia global, no es determinante. No por ganar más hay que necesariamente consumir más, aunque lograr esto requiere de un entrenamiento.
¿Por qué es dinero no me alcanza? Porque mientras el dinero que logro generar avanza hacia mí en un pequeño auto viejo con las ruedas pinchadas, yo voy en una Ferrari último modelo a toda velocidad. No le doy oportunidad al dinero para que me alcance y se acumule, no estoy acostumbrado a esperar, no quiero hacerlo, la necesidad de una gratificación inmediata supera mi fuerza de voluntad. Gastar sin medir consecuencias, confundiendo el deseo con la necesidad de tener algo, nos lleva adquirir cosas que no utilizamos, cosas que alejan el dinero de nosotros.

El camino hacia un manejo responsable del dinero

¿Alguien puede imaginarse un competidor olímpico de natación que sólo haya tomado algunas clases de nado en toda su vida? ¿O un pianista de concierto que haya aprendido a tocar en solo unas cuantas semanas? Ciertamente estos personajes no existen en el mundo real, entonces ¿Cómo podemos pretender ser expertos en el manejo del dinero si consideramos que nadie nos instruyó para manejarlo? O, si estamos aprendiendo a hacerlo, ¿Crees que es posible ser un experto en pocos días o meses? Claramente no. Desecha esa idea de tu mente, en el mundo real no podés pasar de vivir el mes a mes a ser financieramente libre en unos días, semanas o meses. Si tus pretensiones son esas, estás condenado al fracaso y la frustración. Para empezar a manejar el dinero con responsabilidad primero que tenés que aprender es a administrar lo que hoy estás ganando para luego avanzar por los distintos niveles.
Pero en definitiva, ¿Qué hago para mejorar mis finanzas? Si realmente querés hacer un cambio en tu relación con el dinero, lo primero que aconsejo es que reflexiones como es tu relación con él hoy. ¿Vas a seguir pensando que el dinero corre por voluntad propia alejandote de vos o vas a aceptar la responsabilidad de ser quién lo aleja por no saber manejarlo? ¿Piensas que el dinero es algo malo, sucio y/o denigrante y no quieres contacto con él o entiendes que es sólo un medio de conseguir una vida mejor para vos y quiénes te rodean? ¿Estás dispuesto a cambiar tus hábitos de consumo o prefieres seguir en el mismo estado de siempre?
Si realmente estás cansado/a de lo mismo, si ya dijiste basta y querés un cambio en tu vida financiera es momento de hacer algo diferente. Mi consejo principal es que comiences a leer. Hay miles de libros sobre el tema y están todos esperándote para revelarte sus secretos. Lee y lee mucho, todos los días que puedas y con todas las ganas que tengas. Tenés muchos años de convivencia con creencias fortalecidas que deben talarse de manera que las semillas que vas a plantar puedan germinar, crecer y dar sus frutos. No esperes un milagro, un cambio radical de un momento a otro. Si hubieras empezado hace unos 5 años hoy no tendrías ningún problema económico, pero el tiempo ya pasó y no podemos recuperarlo. El asunto es, ¿Dónde vas a estar dentro de 5 años más? ¿En la misma situación que hoy o viviendo sin dificultades financieras? La decisión es tuya.

Si la ansiedad te domina, puedo adelantarte algo que podés empezar a hacer: separa el 10% de TODO lo que ganes y guardalo. Evitá gastarlo por todos los medios. Si lográs hacer esto, cuando empieces a informarte acerca de cómo tener una buena administración financiera, vas a encontrarte que ya estás muy adelantado a la mayoría.

Juan F. Espinoza

Facilitador en Programación Neurolingüística (PNL) con certificación Internacional.