Tu recurso más preciado: El Tiempo

Todos los seres humanos, sin importar su origen, estilo de vida, religión, clase social, profesión, edad, sexo, altura, educación o cualquier otra característica, comparten la cualidad de poseer la misma cantidad de un recurso extremadamente valioso. Y a pesar de repetir hasta el cansancio la frase “No tengo tiempo”, nadie podrá cambiar la realidad:

1- Todos tenemos la misma cantidad de tiempo.
Nadie tiene más ni menos de 60 segundos por minuto, 60 minutos por hora, 24 horas por día y 365 días al año.

2- El tiempo no puede acumularse.
Los segundos que no se utilicen no pueden guardarse para más tarde, el tiempo que pasó se ha ido y no es posible recuperarlo. Tampoco podemos comprar el tiempo de otros, nadie puede transferirnos años de su cuenta de vida a la nuestra.

3- El tiempo es una idea.
Cuando hablamos de “el tiempo” como si fuera un objeto, nos olvidamos que no es algo que exista realmente como tal. Nuestro sistema actual de medición del tiempo (segundos, minutos, horas, años) se ha ido desarrollando a través de la historia de la humanidad. En la actualidad tomamos como referencia una vuelta completa de la Tierra al sol, pero no siempre fue así.
Sin embargo, aunque el tiempo sea sólo un concepto (al igual que el dinero), es uno muy ùtil para organizar nuestra vida. Es, por ejemplo, una forma universal de acordar un momento específico para un encuentro. Fijar una cita “a la tarde” puede dar lugar a desencuentros, mientras que especificar una hora determinada no.

Entonces, si todos tenemos la misma cantidad de tiempo, ¿Por qué estamos tan familiarizados con la frase “No tengo tiempo”? Porque es más fácil creer que no se tienen los recursos necesarios para hacer algo que buscar respuestas a los problemas; y pareciera además que existe una tendencia general a preferir siempre soluciones rápidas.
Cuando decimos “no tengo tiempo”, lo que en realidad estoy diciendo es “hacer eso no es una prioridad para mí en este momento”. Si tengo sobrepeso y sé que necesito empezar a hacer actividad física pero “no tengo tiempo” para hacerla, entonces es más fácil para mí creer que no está dentro de mis posibilidades que organizar mi agenda y comprometerme a hacer algo que probablemente no disfrute tanto como dormir unas horas de más, mirar televisión, navegar en Internet o cualquier otra actividad de ocio. En este caso, mejorar mi salud no es una prioridad para mí, ya que si así lo fuera encontraría la manera de hacer la actividad física que necesito.
Es cierto que en muchas ocasiones nos encontramos con tantas responsabilidades que aunque queramos no podemos abandonar ninguna de ellas, pero en estos casos ¿Nos sentamos a pensar si existe una forma diferente de administrar el tiempo que nos permita vivir siguiendo nuestros deseos? ¿O simplemente nos resignamos a que las cosas “son así” y nunca van a cambiar?
Si le dedicas demasiadas horas a tu trabajo, ¿Podría ser que exista una manera más eficiente de realizar tus actividades? ¿Podría ser que exista un trabajo donde ganes lo mismo en menos tiempo?
Si querés hacer ejercicio pero no sabés cuando, ¿No hay alguna actividad que te consuma horas y no aporte nada a tu vida que puedas dejar de hacer? ¿Realmente necesitás hacer gimnasia fuera de tu casa? ¿No tenés algún amigo que pueda motivarte lo suficiente como para empezar?
Si querés pasar más tiempo con tu familia, ¿Habrá alguna forma de no trabajar tanto o perder menos tiempo en el viaje hacia el trabajo?
Sea lo que sea que quieras hacer, ¿Le dedicaste al menos algunas horas a reflexionar sobre la cuestión? Y si no encontraste solución, ¿Preguntaste a quienes ya tienen aquello que vos querés como hicieron para conseguirlo? Y si no tienes a quién preguntar, ¿Buscaste libros sobre el asunto?
Puede que nunca te hayas hecho este tipo de preguntas por tener la creencia de que la vida es algo estático, con una forma determinada y con límites bien marcados por la naturaleza que no podemos cruzar. Si este es el caso, concuerdo en que la naturaleza marca ciertos límites en las cosas que podemos o no hacer (el fuego quema y no podemos respirar bajo el agua), pero la mayoría de las cosas que crees imposibles son meras barreras mentales que pueden derrumbarse si usamos la creatividad (hoy en día manipulamos el fuego a nuestro antojo aunque siga quemando y podemos estar bajo el agua por mucho tiempo usando una máscara de oxígeno o navegando en un submarino).
Cambiar tu vida tal vez hoy te parezca imposible, pero la única razón para ello es que no sabes como hacerlo. Si tuvieras que diseñar un edificio de muchos pisos también tendrías la seguridad de que es algo imposible para vos (a menos que sepas hacerlo), pero si fueras a la Universidad y estudias arquitectura, en un años serías capaz de diseñar no sólo edificios sino también casas, puentes y muchas otras estructuras. ¿Qué significa esto? Que es cierto que hoy sea imposible que puedas hacer un cambio significativo en tu vida, pero si empezás a capacitarte, dentro de muy poco tiempo vas a descubrir que las respuestas van a empezar a aparecer. Que no sepas como hacerlo hoy significa simplemente que debes hacer algo para aprender a hacerlo en el futuro. Y aquí es sumamente importante tener en cuenta que los cambios requieren paciencia para no frustrarse al no ver materializadas las películas mentales que solemos hacernos, donde pretendemos por ejemplo, pasar de tener un cuerpo con 10 kg de sobrepeso a parecer un modelo en menos de un mes. Ser lo que sos hoy costó una inversión de muchas horas y cambiar eso va a requerir más inversión.

Administración eficaz del tiempo

Considerando la limitada cantidad de cosas que podemos tener en nuestra mente al mismo tiempo, manejar mi agenda semanal sólo usando mi memoria es poco efectivo. Esta forma de trabajar no sólo consume demasiada energía sino que no permite que nuestra mente se relaje nunca llevándonos a experimentar estrés constante.
Una de las herramientas más poderosas que podemos utilizar para organizarnos mejor es nuestra agenda. Sea en papel o digital, en la agenda podemos diagramar nuestra semana de forma de sacarle el máximo provecho. Utilizando listas de tareas dejaremos de lado ese miedo constante a olvidarse de hacer algo importante. Siempre que me acostumbre a mirar continuamente mi agenda, marcar las cosas hechas y re-agendar todo aquello que no pude hacer, voy a notar que mi mente va a sentirse más liviana y será más fácil dedicarle tiempo a pensar en otras cosas.
Otra herramienta poderosa es la reflexión, preguntas como ¿Cómo podría hacer esto más rápido y mejor? ¿Cómo podría dedicarle más horas a lo que me gusta? ¿Cuál es mi objetivo al hacer lo que hago?, son realmente poderosas si me tomo el tiempo de responderlas en voz alta y/o las escribo en papel.
De todos los recursos que posees, el tiempo es uno de lo más valiosos porque aprendiendo a administrarlo de forma correcta podés conseguir cualquier otra cosa que estés necesitando. La falta de dinero es también producto de una mala administración del tiempo, ya que si no sabés manejar dinero, no estás invirtiendo suficiente tiempo en aprender a hacerlo. Si no encontrás una pareja que satisfaga tus necesidades, probablemente no estés dedicando suficiente tiempo a conocer otras personas. Y así con cualquier cosa que quisieras tener pero no está hoy en tus manos.

En resumen, el tiempo es una forma de ordenar nuestro mundo, no es “algo” que pueda conseguir con dinero. Tenemos todos la misma cantidad de tiempo disponible por día, la diferencia está en cómo decidimos administrarlo. Existen herramientas que nos ayudan a manejar nuestro tiempo de forma más eficaz, pero está en nosotros la responsabilidad de aprender a utilizarlas. Nada a va mejorar en tu vida si vos no mejoras primero.

Juan Francisco Espinoza. Facilitador en Programación Neurolingüística (PNL) con certificación Internacional.