Sobre mí

Nací en una casa de adobe y paja, en un paraíso natural lleno de verde, de arroyos, de animales, de cultivos orgánicos y de montañas; ese lugar tan hermoso, que hoy fue transformado en ciudad, se encuentra guardado para siempre en mi corazón, ese lugar se encontraba en una zona rural de Paraguay donde viví los mejores momentos de mi infancia.  Pero el Universo quiso que mis padres me lleven a Buenos Aires por cuestiones laborales y con la intención de lograr progresar en nuestras vidas. Fue uno de los momentos emocionalmente más movilizadores de mi vida. Desde ese día que tuve que adaptarme a la gran ciudad, hacer lo que la sociedad me pedía y la educación de mis padres me requería. Ello implicaba ser una persona de bien, estudiar hasta convertirse en la mejor alumna de la clase y ser impecable como mujer.

Criada en un barrio de muy bajos recursos, completé mis estudios primarios, secundarios y terciarios. Me case muy joven y tuve dos hijos hermosos, Juan y Melanie, ellos son los ángeles que la Fuente Creadora me envió como refuerzo para lograr cumplir con mi misión  en esta encarnación.
Siempre trabajé duro, incluso mientras estudiaba abogacía y criaba a mis dos hijos, y si bien mi conciencia no estaba despierta, siempre aspiré a ser diferente y ejercí mi profesión de una manera totalmente distinta, le di mucho énfasis a la parte humana más que a la jurídica. Si bien sabía que el sistema normativo era un medio para lograr solucionar los problemas de la gente, siempre tuve como principal objetivo atender la esencia del ser humano.
Fue así como, luego de trabajar muy duro para conseguir aquellas cosas materiales que supuestamente deberían de hacernos felices (familia, casa, auto y algunos ahorros), me encontré sintiendo que mi vida no tenía sentido ni motivación. Sin embargo, a pesar de seguir viviendo “sólo por vivir”, sentía que había algo más ahí afuera, un mundo al que no podía acceder por alguna razón y que todo lo que había logrado no era nada comparado con aquello que mi ser me decía que yo debía lograr.
Así comienza mi etapa de búsqueda, que muchos llaman la noche oscura del alma. Me separo del padre mis hijos y comienzo mi trabajo interior, mi vida gira 180 grados luego de una desesperada búsqueda para saber acerca de qué hago aquí, para qué vine, por qué estoy en este lugar  y cual es el sentido de estar en vivo en este planeta Tierra.
Comienza un verdadero viaje interior, en donde lo único que me importa es descubrir las respuestas a esos interrogantes que eran el motivo de mi existencia. Así en forma autodidacta, guiada por mi intuición y también por mis guías espirituales de otros planos, comienzan las lecturas, las meditaciones, los audios, los videos, cursos, talleres, viajes y conocer distintos planos de la realidad y personas afines que antes me eran totalmente ajenos y desconocidos.

Fue todo tan intenso que había abandonado mi profesión casi por completo y solo ansiaba saciar mi sed en estas aguas que eran para mí la fuente que lograba despertar mi sabiduría latente.
Sabía que había algo más que la realidad que todo el mundo conoce, esa que sólo ve las formas y la apariencia, empecé a ser y hacer lo que mi alma me pedía, se me hizo imposible seguir las reglas de la sociedad, conformarme con aquello que me obligan a creer, estaba despertando de un sueño en donde todos hacen lo que se les pide, obedeciendo a programas mentales que nos inyectan desde muy temprana edad y que se van transmitiendo de generación en generación. Así fue como fui rompiendo las estructuras de todo lo que había armado y quedé muy adentro de mi riqueza interior que había descubierto como el tesoro más preciado, despegandome de todo lo externo. Pude entregarme a lo que mi alma me pedía y así descubrí mi misión, mi talento, mi plenitud, mi integridad y que todo lo que buscaba estaba en mi interior, descubrí que conforme a nuestros pensamientos y a nuestras creencias nosotros mismos somos los responsables de crear nuestra realidad. Descubrí que esta vida es solo una pieza del gran rompecabezas, que el plan de Dios es perfecto, que el sueño fue importante como previo al despertar a la verdad, que todos somos muy importantes y especiales en el universo, que todos tenemos un talento y que nuestra energía es de suma importancia, como lo es cualquier célula de nuestro cuerpo, que todos estamos conectados por una red invisible, que de cada uno dependiendo de la misión que tenga tiene a cargo a muchas otras tantas almas, que nos están esperando para también despertar. Descubrí las importancia de la evolución del ser humano y del planeta, y como a cada paso que doy contribuye a potenciar, o no, a la luz o a la oscuridad, como dos energías antagónicas, que se necesitan para reflejarse la una con la otra.

Fui poco a poco llegando al despertar y expansión de mi conciencia a través de romper con los límites de la mente. Luego de cinco largos e intensos años, he decidido que quiero estar viva, que la vida tiene sentido, que tengo mucho por hacer, por dar, por vivir y por construir, que todo tiene sentido, que la vida es una experiencia maravillosa y que todos deberíamos saber disfrutarla y no padecerla, que el Universo es Perfecto, que Dios está en cada uno de nosotros esperando a que lo descubramos y que es verdad que la Fe mueve montañas, que el libre albedrío es todo lo contrario a lo que creemos, que entregarnos al Plan cósmico tal cual lo hacen las plantas, los animales y toda la Naturaleza es nuestra verdadera libertad, y justamente allí reside nuestra Divinidad. Que el Amor incondicional es la energía más poderosa, que reside en nuestro corazón y que nos da el aliento para seguir evolucionando siempre para y por un plan cósmico perfecto.
Gracias por leerme, espero poder facilitar tu viaje interior para expandir tu conciencia y seas parte de ésta nueva época. Tú también te lo mereces!!!

 

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